Mejorar la calidad de la educación a través de una excelente y acertada aplicación de los ejes transversales, es un reto. No es un secreto para nadie que en esta profesión hay una gran carencia de valores, vocación, sentido de pertenencia y muchas otras características que hacen del docente un verdadero facilitador en su área. Para que la educación se convierta en un verdadero factor de cambio, es indispensable que los docentes tengamos una excelente formación a nivel académico ético y moral. La transversalidad solo puede ser aplicada por docentes de calidad, de otra manera seguirá viéndose fraccionada... Es necesario que la acción pedagógica se revista de nuevos bríos, las condiciones están dadas.
Las escuelas de formación docente deben contar con planes de estudio eficaces, que puedan acercar sus contenidos a un cuerpo de conocimientos y de técnicas más cercanas al ejercicio de la profesión, metodología más acertiva y atractiva para enseñar bien y enseñar a pensar en forma crítica y reflexiva.
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